«Todos los dinosaurios son aves» —@ACERTIXO

A pesar de todo, con la paciencia que algunos piensan que me caracteriza, ante semejante despropósito, en vez de atacar a la yugular me decidí a pedir al autor de estas joyas, evidencias —obviamente presentes en artículos científicos mínimamente serios—. Intenté en mi petición ser muy concreto, demandando pruebas de que dinosaurios como Olorotitan, Argentinosaurus o Styracosaurus eran aves. Algo obvio si tomamos por cierta la afirmación «todos los dinosaurios son aves», y algo incómodamente ridículo si lo analizamos de forma mínimamente crítica.

Él percibía el absurdo de llamar ave a un Brachylophosaurus. A veces matizaba como si quisiera decir «no me refiero a todos», pero como veis, incapaz de admitir sus propios errores, defendió su postura a capa y espada.

Como buen candidato a los premios Brandolini.

Sus enlaces mandaban a varias revistas de divulgación y de noticias.

Ni un solo artículo científico.

Miento. Publicó uno. Éste. Que si bien sí que es un artículo científico, no demuestra la proposición inicial.

Archaeopteryx

Archaeopteryx lithographica, ejemplar de Berlin

De lo que habla este artículo —por si no queréis leer— es de Archaeopteryx, que sí, es un dinosaurio, y también es un ave. Pero eso es algo que ya sabemos todos. Y no demuestra ni de lejos que Mutaburrasaurus Kentrosaurus también lo fueran.

¿Dónde está el lío? Si el lector es ligeramente más inteligente que nuestro querido debatiente, ya se habrá dado cuenta. ¿Sí?

Exacto.

No es lo mismo «Todos los dinosaurios son aves» que «todas las aves son dinosaurios». Son frases muy parecidas, pero no significan lo mismo.

Ni mucho menos.

Y después de la exposición del candidato al certamen Brandolini, la divulgación científica:

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